domingo, 2 de noviembre de 2008

Pili prepara la comida

... Y Pili, después de conseguir cerrar el frigorífico, inicia su batalla para paliar el hambre.

Pili se lleva mal con las vitrocerámicas, éstas tienen varias teclas y la temperatura puede subirse o bajarse, pero para Pili la vitro es como un horno de leña. Enciende la vitro al máximo, nunca baja la temperatura, vacia una botella de aceite en la sartén y comienza a preparar uno de sus suculentos y dietéticos platos: croquetas congeladas, calamares, patatas, etc..

La vitro al máximo provoca lo que era de esperar, sobretodo cuando lanzas una croqueta congelada y con hielo. La humareda llena la cocina, el sonido se asemeja al de los frenos de un camión, y el olor es el de Lauticia del pueblo. Cierra la puerte, mientras grita: "Joo, ¿por qué?" Y enj poco más de cuatro minutos tiene acabada la comida, y le ha dado tiempo a echarse un vaso de Coca-Cola.

La puerta de la cocina se abre, como la puerte de lluvia de estrellas, y mientras el humo intenta hacerse un hueco en el pasillo, la estrella sale al escenario. Con su plato. Con su sonrisa.

Ahora come, todo está churrascado, pero dice que le gusta así. Al fin y al cabo, si acabas algo mal hecho, puedes conformarte con decir que es lo que buscabas desde el principio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo de lluvia de estrellas ha sido gracioso, hay que reconocerlo pero la vitro de tu piso es que es más difícil de usar que el telescopio Hubble.

Ya puestos podrías haber incluido lo de la paella cuando sólo encendió lo del centro y se hacía despacio pa sieeeemmmmpre (Alberto dixit).