
... HoyPiliha... parado un tren en marcha...
Pili hacía la maleta, en su casa, como siempre, mientras su hermano esperaba para llevarla a Alcázar a coger el tren. Con unas prisas mucho más psicológicas que reales corría de un lado a otro buscando el cargador del móvil, escaleras arriba, escaleras abajo. Cuando todo estaba listo, subió al coche con los problemas propios de quien lleva consigo una maleta más grande que sí y dos enormes mochilas bajo las axilas.
El coche, que ya parecía un tren indio, se encamina hacia la InterToTo (autovía que une la localidad de TOledo con la urbe de TOmelloso) con dirección Alcázar de San Juan. Habían salido con prisas, pero aún podía llegar sin problemas para coger el tren a Madrid.
Ahora bien, no sé si por el rollo del Ave, el alcantarillado "inundatorio" o la ilusión que les hace tener un Carrefour, al que puso las señales para llegar a la estación de tren, según se entra desde Tomelloso, se le fue la pinza bastante y no hay quien llegue a tiempo a la Renfe. Quizá es que Bódalo quiere que veamos Alcázar y los gigantescos árboles de la plaza, pero el caso es que uno acaba pasando por todos sitios, pero sin llegar nunca a la estación.
Tras diez intensos minutos de "que si llego" de "que si no llego", la estación de tren, como el final del camino de baldosas amarillas, mientras "Somewhere over the rainbow" suena esperanzada en la radio , aparece frente a los ojos de Pili, que la mira emocionada. Pronto, unas pequeñas lágrimas que anuncian las esperanzas cumplidas aparecen tímidamente en sus ojos, mezcladas ya con el sudor nervioso por llegar en punto a la Renfe, lugar donde si llegas a tiempo hay retraso, pero si llegas en punto el tren "se fue hace un par de minutos, ¿quieres un billete para dentro de doce horas?
El caso es que Pili, como una Judy Garland llegando a Oz, corría escaleras abajo con su enorme maleta y dos mochilas no sé dónde. Empujando el serijo naranja que le guarda la ropa con la rodilla derecha, y apoyándose sobre la izquierda a modo de muleta subía las siguientes escaleras para llegar a una vía que... ¡Ay, si no es esta! Sí, se había equivocado de vía.
Pili miró a la vía de enfrente, allí estaba su tren. Estuvo tentada para saltar por los raíles como un galgo y llegar así a su tan preciada meta madrileña, pero el equipaje de marquesa y la pereza de tener que saltarse el tren entero para subir por el otro lado de los vagones le quitaron la idea. Vuelve a bajar las escaleras, casi lanzando el baúl de la Piquer, se encamina por los urinarios públicos que son los pasillos distribuidores de la estación de Alcázar hacia la vía cierta y vuelve a subir las escaleras, haciendo extraños ruidos de paritorio con la garganta. Ahora empuja el remolque de ropas varias con la rodilla izquierda, pues la derecha la tiene llena de recientes cardenales y comienza a alzarse su cabeza entre las vías. Sus ojos, abiertos como los de Gollum ante la cercanía del anillo, quieren llegar al tren antes que el resto de los órganos, que están muy ocupados en trasladar el equipaje. Pero ... ¡Ay, se va...!
Pili no terminó de subir todos los peldaños. Con la boca entreabierta y humeante por el frío de diciembre, mira arrepentida cómo el tren se marcha. Su cabeza gira mirando un vagón con un asiento vacío .... su asiento.
"¡Nooo, pero por quéeeee!" fue lo que escuchó un simpático y orondo señor de bigote con gorra del XIX y banderín a juego. Este señor, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos, levantó su decimonónica baliza colorada y, de inmediato el tren exhaló ese característico grito que imitamos al echar la cabeza pa'lante, estrechar el cuello y tensar la boca buscando una "i". Pronto se escuchó ese "sssshhh" descansado de los frenos y, mientras el tren interrumpía su corta marcha, el señor de la gorra miró a Pili con ojos paternos, sonrió como sólo pueden hacerlo las buenas personas y dijo: Anda, sube al tren, feliz Navidad.
3 comentarios:
Muy bueno me ha encantado, sobre todo porque conociendo a Pili me la estaba imaginando todo el rato y ha sido genial, sobre todo cuando decia eso de "¡Nooo, pero por quéeeee!que autentica. Felicidades al artifice del texto porque es muy bueno. Un beso para mi Pili.
Muy grande Alberto, eres elegante sin ser pedante. Ay! Pili de verdaaaaaad.....
Pili, cariño, no te compliques la vida. Vete aCinco Casas, donde no tienes que saltar ninguna vía, esta a 20 kilómetros de Tomelloso sólo y no tienes que verle los bigotes ni pisarle los poyetes al Adolf H. Bódalo, más conocido como el "marqués", por el cabreo que pilló cuando se enteró de que la marquesa ¿O era la duquesa? de Alba ya tenía novio.
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